12 de Marzo de 2007
Cara y cruz
Es un derby regional atípico. Quizás porque Castellón está más lejos, porque el Hércules ya tiene bastantes “rivales” como son el propio Elche, Real Murcia y, en menos medida porque la trayectoria última no lo ha permitido, el Valencia CF, el duelo entre herculanos y “orelluts” no tiene tanta importancia. Es más, la rivalidad entre aficionados de ambos clubes apenas ha tenido relevancia, salvo escarceos recientes.
Al igual que con otros rivales cercanos, son más las veces que se han encontrado en Segunda División que en Primera. Pero, circunstancias del destino, los dos primeros duelos fueron en la élite y con resultado adverso(0-1 41/42 y 1-2 en la 45/46). Durante la travesía del desierto(desde el 45/46 hasta la 53/54, temporada del ascenso), los duelos eran habituales;Bardín era inexpugnable para los blanquinegros que, a parte de aquellas victorias en Primera, perdían de forma dura en Alicante(5-2 y 5-3 en las 47/48 y 48/49 respectivamente). Al igual que con el Cádiz, los altibajos de unos otros ocurrían a menudo durante siete años no hay partidos ligueros entre ambos contendientes. En la temporada 68/69 se encontraron en una promoción para subir de Tercera a Segunda y que acabó con empate a uno; al final, el equipo de la Plana subió y dejó al equipo blanquiazul un año más en la categoría de bronce.
El siguiente reencuentro entre ambos clubes aconteció dentro de esa época dorada de ocho años en 1ª División. El empate a dos fue, dentro de lo que cabe, una gesta ya que los visitantes se habían colocado 0-2 en el marcador; Churruca fue el héroe al empatar el encuentro antes de que llegase el descuento.
La década de los ochenta mostraron la cara y la cruz de la trayectoria herculana. En la temporada 83/84, la afición herculana disfrutaba del primer ascenso en el Rico Pérez. Con un ambiente de gala, Santi Bakero y Álvarez lograban los dos tantos que confirmaban la gesta deportiva. Una anécdota de ese ascenso fue que el entrenador castellonense era Antonio Torres, el “mister” que logró en el Bernabeu la permanencia herculana al año siguiente. En el descenso a los infiernos, cuatro años después, era el Castellón el que estuvo presente en el descenso blanquiazul, fue el “testigo” en el suicidio puesto que nada hizo por lograr el ascenso: marcó el 0-1, recibió el empate y la esperanza de un milagro sobrevoló lo justo sobre el Rico Pérez, una penosa cesión de Huertas se alojaba en las redes ante la torpeza de Montes(1-2); ese gol ha tenido con el tiempo una trascendencia vital en la historia herculana: cinco años tardó en volver a Segunda cuando una permanencia en segunda hubiera supuesto que , tarde o temprano se hubiera ascendido a Primera mas no se sabe pues había circunstancias ajenas al aspecto deportivo. La temporada 93/94 fue el punto de inflexión de ambas trayectorias: el Hércules iba camino del ascenso, flotando en la Herculesmanía que brotaba en la ciudad, tras estar en 2ªB mientras el Castellón, que había estado dos temporadas en Primera(89/90 y 90/91), iba derecho a esa terrible 2ªB que le sepultó once años.
Desde la temporada 99/2000 hasta el sábado próximo, los Hércules-Castellón han cogido fuerza pues es difícil encontrar un período de ocho años consecutivos de enfrentamientos entre blanquiazules y blanquinegros; un período que ha juntado los seis años en el pozo de la 2ªB(2 victorias, tres empates a cero y una derrota herculana) y los dos años en Segunda pues el destino unió en el 2005 el ascenso de ambos clubes. De esos años quedan varios recuerdos: la presencia de un acabado Fernando Colomer en el Castellón, los goles de Cuéllar en una tarde pletórica, los debuts como entrenadores de Felipe Miñambres(01/02) y Mandiá(04/05) y esa primera victoria en casa con Granero(2003/04)…y, para continuar e pareado , a finales de enero.








